Guarde el cuchillo y resérvelo para cortar ese jamón ibérico que tiene a buen recaudo. El panetone (o panettone, como usted desee) se rompe con la mano, se pellizcan los trozos, esponjosos, perfumados, tiernos, y a la boca. Con premios, sin galardones pero sublimes, de chocolate Dubái (cómo no), de tiramisú, con cristales de Swarovski, el del obligado pistacho y, por qué no, un Pandoro, que también procede de Italia y gana adeptos. Todos se envían a cualquier punto de España, y no deje pasar los días, que las ediciones limitadas vuelan. Leer
Original article: Que tiemble el Roscón: nueva hornada de esponjosos panettone para todos los gustos




